La Cena de Navidad es más que una cena, es un momento familiar, único y especial, de la cual siempre quedan anécdotas que contar. Asi como las cábalas propias de las fiestas de finde año.

La mesa de Navidad por lo general, se convierte en un lugar donde se come y se bebe con desmesura. En tal sentido, se retoma la antigua tradición pagana de “saturliana”, festividad que se celebraba del 17 al 24 de diciembre en honor a Saturno, el dios de la agricultura. Durante la saturliana se suprimían las diferencias sociales y todos los habitantes del imperio romano se consideraban iguales. Se llevaban a cabo todo tipo de diversiones populares, loterías y juegos de azar. Con cantos y mucha alegría, la gente se libera momentáneamente de una rígida estructura social, y con la ayuda del alcohol, lograban confundir sus roles.
En la actualidad, tanto en Nochebuena como en la Noche Vieja, sirven de excusas para que las familias se reúnan en torno a la mesa, incluidos aquellos miembros que apenas se relacionan entre sí o los que viven en lugares alejados. Se preparan suculentos platos para celebrarse a sí mismos. En la sociedad secularizada de nuestros días, la alegría por la familia unida es el pretexto, quedando eclipsada el verdadero origen de este rito familiar: el nacimiento del “niño divino”.
Este panorama festivo se le suma modernos menúes, sofisticados, ajenos al espíritu de conmemoración, incluso en cada país se han reemplazado algunos platos tradicionales por otros, cuya preparación culinaria es diferente y es matizada con distintos trucos locales.
Las comidas típicas se consideran a las nueces; jamón cocido; el budín de Navidad (potaje de maíz, ciruelas y carnes); el pavo como plato central; el pastel de Navidad que se prepara con carne picada, frutas y especies; el pan dulce que llevan ingredientes con muchas calorías; además de la torta de Navidad o duodécima torta, cuya elaboración consiste en preparar una mezcla con frutas, especies y azúcar que es decorada con estrellas, flores, coronas, etcétera.
Dentro de la amplia gama de comidas se encuentran una variante de golosinas típicamente estacionales. El origen de estos productos se encuentran ligados al significado del trigo y otros granos, que tiene una importancia capital para la supervivencia humana. Desde épocas paganas, se tomó como el regalo más preciado de los dioses, simbolizado en el don de la vida y la inmortalidad, “el ciclo eterno de la fertilidad representado por el ciclo biológico del trigo: grano, siembra, vida, cosecha, muerte, grano y vuelta a empezar”.
Por ello, este acto ritual se sigue repitiendo con el agrado de elementos típicos: todas las formas de pan, roscas de reyes, garrapiñadas, turrones, entre otras. Los símbolos que encierran estos banquetes se remontan a las antiguas costumbres, que luego pasaron al cristianismo.
El “budín de Navidad” y el “pan dulce” provenía de la antigua creencia de que los habitantes de un lugar podían conservarlo, no sólo como alimento, sino que los protegía de muchos males. Con la posterior cristianización, los panes eran llevados a la Iglesia para su bendición. Después de la consagración, cada miembro de la familia comía un trozo y el resto lo guardaba para dárselos a personas o animales enfermos.
El “roscón de Reyes” es una variante de la “rosca de Navidad”. Antiguamente, cada rosca contenía la figura de un hada. Las hadas representaban un símbolo muy peculiar; se la relacionaba con la muerte y los muertos, y la prosperidad provenía de ella (cielo, muerte/renacimiento), siendo un amuleto protector de desgracias. “En el día de Reyes, final del ciclo de celebraciones navideñas –que incluían el culto a los antepasados muertos en las tradiciones precristianas y que, en suma, conmemoran el eterno renacimiento de la vida en el tránsito desde el invierno a la primavera–, el hada oculta en el roscón adquiere mucho sentido, dando a este dulce el carácter de “pastel de la suerte” por propiciar la fortuna de quien se encuentra la semilla leguminosa en su parte del bollo.”
Las bebidas tradicionales son el champagne, la sidra, una variedad de vinos y el infaltable ponche caliente que es una mezcla de azúcar, agua caliente, zumo de limón, especias, brandy y ron.
El brindis es otra tradición infaltable; se lo puede asociar con la antigua tradición celebrada en honor al dios Baco, quien argumentaba: “La sedienta tierra se empapa de lluvia, bebe y se alampa para beber más. Las plantas chupan de la tierra y bebiendo sin vado se mantienen verdes y gentiles. El mismo mar… se bebe dos veces mil ríos tan caudalosos que desbordan su vaso. El afanoso sol –como presumo por su rostro de borracho– se bebe el mar. Luego, luna y estrella se beben al sol, y al tiempo que beben, danzan su propia luz y están de fiesta toda la noche. Nada en natura es sobrio. Es un brindis inacabable que va a la redonda, de uno a otro ser”.
A finales del Siglo XVIII, los brindis comenzaron a adquirir solemnidad y se constituyeron como una tradición ritual de todos los banquetes y celebraciones. En Navidad, época de buenos deseos, el champagne o cava es la bebida festiva por excelencia.
Otra costumbre proveniente de España, nacida en el primer tercio del siglo XX, en el ritual central de la Noche Vieja, es la conocida como las “doce uvas de la suerte”, que se invita a comer una por cada repique, con el preludio de besos, abrazos y deseos de felicidad para el año que se inicia. Si bien, muchos afirman que es una costumbre española, otros italiana, lo cierto es que relaciona con una antigua tradición judía, en la que se obsequiaban a los invitados tantas piezas de fruta de la propia cosecha como horas habían pasado juntos. Luego se la asoció con la Noche Vieja.
cena de navidad 2011, cenas de navidad 2011, cena de nochebuena 2011, cenad 2012, cual es el sentido de la cena de navidad, cual es el sentido de la cena navideña, cual es el sentido de la comida en la navidad
Pingback: Como se Celebra la Navidad en el Mundo | feliz navidad 2010!